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Texto de Jorge Villacorta
¿Qué es Caja Ficción?
Texto de Roberto Huarcaya
Recorrido de Caja Ficción

Memoria del Proceso   por Chionmang

El proceso para mí comenzó con la confrontación con la caja en la que dormía la perra de un amigo. Actuando por un impulso que yo mismo no puedo explicar, la caja me atrajo intensamente y pedí que me la regalara, a lo cual el accedió. Esto fue en 1993, entre marzo y junio, no recuerdo la fecha exacta. Desde entonces la caja me ha acompañado a lo largo de todo este proceso.

Pasaron meses antes de que supiera que hacer con ella. La fui llevando a donde me instalaba, aunque fuera temporalmente. Le encontré un uso en fotografía luego de que, al hacerme los primeros autorretratos desnudo en blanco y negro (que también fueron los primeros desnudos en fotografía que hice), sentí que la imagen estaba vacía.

Esto fue durante el ciclo 1994-I del Instituto Antonio Gaudí. Probablemente, era que yo no estaba interesado solo en retratar un cuerpo desnudo; tal vez, quería fotografiar algo mas que un cuerpo.

En mi estudio, entonces, me autorretrato delante, detrás, al lado de la caja y finalmente dentro de ella. Trabajé con luz natural. Creo que ahí me di cuenta que era por cuestiones de ocupación del espacio que la caja funcionaba como elemento.

A la presencia de la caja, en un inicio vacía, se sumaba la presencia de mi cuerpo en ella: al ver la imagen de mi cuerpo dentro de la caja, sentía que mi cuerpo estaba completo en el encuadre.

Pienso que el trabajo que Roberto Huarcaya estaba realizando para su muestra de "Continuum" (presentada en junio de 1994) influye en mi proceso, dada mi amistad con él y los intereses comunes de ambos en determinadas áreas.

Una vez que descubrí esto, la caja quedo ahí. Pero yo seguí intentando autoretratarme desnudo. En viaje de regreso de Arequipa a Lima, en el auto de un amigo -adonde habíamos ido a ver el eclipse de sol- pasamos por una zona en la cual la carretera parece no tener fin, es decir, es un largo camino que se pierde en el horizonte (altura del kilómetro 925 de la Panamericana Sur).

Le pedí que sobreparara en aquella parte de la carretera. Y lo primero que decidí hacer allí fue intentar fotografiar la sensación que me daba ese espacio. Al poner el trípode en medio de la carretera sentí que faltaba algo. Le pedí al amigo que manejaba que se pusiera delante la cámara. Pero, sentí que quería algo más sencillo. Me puse yo mismo ante la cámara. Delante de la cámara me di cuenta que la ropa era una interferencia, no tenia relación con lo sencillo que sentía de aquel espacio (la ropa combinada con ese espacio me generaba otra sensación, no la sensación de soledad que experimentaba al principio).

Fue un impulso, una vez más, el desnudarme. Mi amigo entonces opera el obturador (esto se ha convertido en una constante en las siguientes fotografías que me he hecho yo, el dejar obturar la cámara a una segunda persona).

Seis horas después de haber hecho estas fotos, tuvimos un accidente de auto y de este recuerdo determinaría, a su vez, una imagen posterior para la cual viajé al mismo lugar (kilómetro 925 de la Panamericana Sur).

En ese momento, y aún después, pensé que desnudarme para fotografiarme podía ser una especie de exhibicionismo mío a los ojos de los demás. Con esto, lo que quiero decir es que fotografiarse desnudo es muy distinto a fotografiar a otro desnudo. Fotografiarse uno mismo desnudo es como exhibirse completamente para que a uno lo conozcan. Y creo que se genera una aceptación y un rechazo, un desagrado y un placer a la vez, ante la imagen.

Retomando el trabajo con la caja en estudio, decidí fotografiar a alguien diferente a mi desnudo dentro de la caja; a una mujer, por ejemplo. Lo hice con una persona muy allegada en ese momento. Me gustó la sensación de como el cuerpo femenino llenaba la caja. Hubieron tres sesiones, en estudio, con luz natural, espaciadas tres semanas entre sí, cada vez. A la tercera sesión decidí que ya no podía lograr nada mas allá de lo logrado hasta entonces con la caja; sentí que había culminado lo que había iniciado con ella.

Después de la tercera sesión pasó un tiempo y yo volví a sentir que se podía hacer otra cosa con la caja, con una persona diferente. Por un breve tiempo colabore con una compañera de estudios de Gaudí, quien tenia una idea de trabajar desnudos para colocar luego las imágenes dentro de unas cajas de madera. La colaboración fue corta pero en la segunda y última sesión (siempre en estudio, con luz natural), al acabarse la película blanco y negro, utilizamos película positiva color que yo revele como negativo por puro experimento. Fue la primera vez que usé película color en un trabajo personal. Sentí que era sencillamente diferente pero no pensé que era por ahí que debía encaminar el trabajo.

Al final del ciclo académico 1994-II, presenté una composición de nueve imágenes en blanco y negro, en las que utilizaba la caja. En ocho, había cuerpos desnudos dentro de la caja. En cuatro de ellas, una mujer; en las otras cuatro, yo.

Luego, una de la caja vacía. La composición había sido trabajada tomando los cuerpos en las imágenes como elementos formales: me interesaba el juego estético surgido entre la caja y el cuerpo que estaba dentro, en tensión, haciendo presión contra ella, y también el juego del conjunto de cajas con cuerpos en relación a la caja vacía, que yo ubiqué en posición central.

Realice, luego, una serie de fotos en blanco y negro, en las que me retrate dentro y fuera de la caja con la boca tapada con duck tape y con las manos esposadas. En algunas de estas imágenes, sé que no sabía como solucionar el asunto de estar dentro de la caja en las imágenes y al sentirme atrapado por la caja (tal vez, quería acentuar la sensación con el tape sobre la boca y las esposas en las muñecas), buscaba más espacio. Por eso, creo que a veces mis poses eran un intento por diferenciar el cuerpo de la caja, mostrar que eran dos cosas separadas y distintas y no una sola.

Después de esta serie y paralelamente al curso de iluminación en el Instituto Gaudí del ciclo 1995-II, hice un trabajo personal en color, tomando la idea de E-6 revelada como negativo, como en la primera experiencia con película color. Trabaje en estudio, con luz artificial por primera vez. En estas imágenes me autorretrataba con el torso desnudo, a veces con la boca tapada con duck tape y con las manos esposadas, en referencia directa al uso anterior de estos recursos. El fondo era blanco, la piel verdosa y la imagen copiada incluía un marco negro alrededor, que sugería un encierro del cuerpo.

Poco después quise fotografiar a un niño dentro de la caja. Pero mi modelo no podía ir al estudio y saqué por primera vez la caja a exteriores. Puse la caja en el jardín de la casa y coloque un fondo negro. Deje que el niño jugara con la caja, simplemente, y decidí ver que hacía él.

Una vez que el niño entró en la caja se quedo dentro de ella y simplemente fotografié (usando película en blanco y negro), al niño jugando con sus juguetes dentro de la caja.

Después de esta salida con la caja a un exterior, en espacio doméstico, dejé de fotografiar con la caja por un tiempo, luego del cual hice imágenes muy sueltas de tres personas más. Otra vez, el desarrollo de un vínculo personal intenso me lleva a fotografiar desnudos de una mujer, en algunos de los cuales volví a introducir la caja. Siento que estos desnudos fueron los primeros que hice con un interés real en lograr imágenes del cuerpo, con intención de plasmar una estética del mismo. De igual modo hice una sesión en la que fotografié a esta mujer con una acompañante, dentro y fuera de la caja. Hecho esto, deje de lado la caja por un año.

Por exigencia del curso final de Proyecto Profesional en el Instituto Gaudí, en el ciclo 1996-I, me vi en la necesidad de revisar lo que había logrado con la caja. Sin embargo, terminé la carrera sin una idea concreta de que era lo que había pasado con la caja ni con los desnudos que había realizado. No tenía idea de que había pasado con la caja ni con los desnudos ni adonde los quería dirigir.

Una nueva relación personal en la que exista un gusto compartido por los viajes, me permitió pensar en la posibilidad de fotografiar con la caja en espacios abiertos y lejanos.

A partir de entonces acepté como un solo elemento mi cuerpo dentro de la caja. Todas las imágenes son a color y en el proceso inverso (salvo dos de 1998). Mi decisión de abandonar el blanco y negro se debió a que trabajar con color extremo satisfacía mi necesidad de una diferenciación radical entre el plano en el que se ubicaba el elemento cuerpo-caja y el lugar. Cuando me refiero a color extremo, quiero decir con ello sensaciones ya sean de extrema calidez o extrema frialdad. Esta estética del color función como un principio de ordenamiento de mis ideas en relación a los espacios, me ayudo a descubrirlos y a buscar más, pues me di cuenta que espacios eran interesantes e importantes para fotografiar, para mi.

Empezó con la foto realizada en el Abra de Anticona, en la que aparezco yo dentro de la caja con una laguna al fondo. En el mismo viaje hice la foto de la caja con el fondo de una pampa en la ruta a Tarma.

El 19 de diciembre de 1996, entré a trabajar a la Agencia de Noticias Reuters para ayudar a cubrir fotográficamente la toma de la Residencia del Embajador del Japón por el MRTA. De ahí, aprovechando un descanso en Cuzco, fotografié la caja el 2 de enero de 1997, en un lugar denominado la Zona X entre Qu'enko y Sacsayhuamán; la foto fue hecha media hora antes de partir de vuelta a Lima, aunque la idea de autorretratarme dentro de la caja en Cuzco había estado al origen del viaje (hacia diez años que no había visitado la ciudad).

La siguiente imagen fue en la playa, a la altura de Makaha en Agua Dulce/Lima. Fue hecha de noche y con flash de mano. Elegí el lugar por revivir algunas impresiones en mi memoria, que tienen que ver con el mar de esa zona.

En la época de la toma de la residencia, viví prácticamente tres meses apostado entre la Bonboniere y la Clínica Italiana, los cuales me marcaron significativamente. Lo que me lleva a realizar a mediados de marzo, luego de pensarlo tres semanas y desanimarme dos noches, a hacer una foto con la caja en el espacio donde estaba viviendo, es decir en el límite de seguridad tendido por la policía para la prensa. Realicé la toma con dos cabezales de luces de estudio, un flash de mano directo a mi.

Me ayudaron dos asistentes de la prensa japonesa en la producción, los únicos periodistas despiertos en ese momento de la madrugada. Esto fue alrededor de las 4 de la mañana.

El tendido de los cables tenia cerca de treinta metros. Me demoré entre treinta y cuarenta minutos en instalar todo, es decir las luces, los cables, el trípode y la caja. Los doce policías de turno se limitaron a mofarse de lo desnudo que estaba, sin entender ni hacer nada.

En ese momento esta foto fue mucho mas que la idea de la imagen en sí; fue como una respuesta de mi ego por desafiar lo que pasaba fotográficamente en la zona, con algo distinto y arriesgado que felizmente no se banalizó por el hecho de que nadie se dio cuenta (fácilmente podría haber sido tomado como una excentricidad más de las que hubieron durante la zona; tales como los chamanes, los fanáticos religiosos, los "papanoeles", los "robots" y otros más).

Una relación personal iniciada en febrero durante la toma de la residencia hizo que, tras la liberación de los rehenes y terminado mi contrato en Reuters, viajara a Ecuador en mayo, llevando la caja. Ahí fotografié una imagen de la serie en la cual la caja tiene como fondo una acumulación de tubos de desagüe. Planee hacer una foto más en el barrio de Guapulo-Quito, donde vivía mi pareja, pero por cuestiones de tiempo no la hice. Cuando se muda a Santiago de Chile, viajamos a Santiago con la caja pero por ordenanzas de salubridad tuve que dejarla en cuarentena en el aeropuerto durante quince días, de modo que no pude fotografiar.

Hice las siguientes imágenes para completar el proyecto:

-En la pista de baile de la discoteca Bauhaus en Miraflores, febrero de 1998, 1 am. Esta imagen está hecha en negativo normal.

-Delante del edificio en la Residencial San Felipe, donde viven mis padres y donde viví 26 años, febrero 1998, entre las 9 y 11 pm. Esta imagen está hecha en negativo normal.

-En el kilómetro 925, en Arequipa, donde me autoretrato desnudo por primera vez en exteriores, hace cuatro años. Fue el 7 de marzo de 1998 a las 5 pm.

-En las "duchas" de la playa Gallardo, en él kilómetro 125 al Sur; el 15 de marzo de 1998, entre 5:30-6 pm. Ahí, el 2 de enero de 1988, a los dieciocho años estuve durante un par de horas en el limbo en el que, creo yo, caen los suicidas antes de determinar su muerte.

-Hay una imagen que hice en la Ciudad de Huánuco, en 1996, en blanco/negro y en color, en 35 mm, que me gustaría en determinado momento repetir. Es con la caja en la calle, teniendo como fondo la casa donde vivieron y nacieron mi abuela y mi madre. Pasé todas mis vacaciones de infancia en esa casa, entre los 7 y los 12 años.